Las parejas que conviven juntas, ¡comparten las bacterias de la piel!

  • «Dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición»

O eso se ha dicho muchas veces, y parece que la regla se confirma incluso en el mundo de lo diminuto, en la microbiología. Parece ser, que las personas que conviven juntas, mantienen una comunidad bacteriana bastante pareja, es decir, una gran similitud en su microbioma, lo que lleva a pensar que se debe a una actividad  compartida entre los miembros que conviven juntos en una misma residencia habitual, según un estudio realizado sobre 20 parejas.

De hecho, la coincidencia en la comunidad bacteriana era tan grande como para que un algoritmo por ordenador fuera capaz de identificar a las parejas el 86 por ciento de las veces, basándose solamente en el microbioma de la piel.

Cabe destacar, que un universo de bacterias y microbios viven en cada pequeña porción de nosotros, por dentro y por fuera, siendo el número muy superior al de nuestras células, en más de 10 veces a 1.

Como dato curioso, se ha demostrado, que cada beso que nos regalamos los seres humanos con nuestra pareja, intercambiamos más de 80 millones de bacterias. Cuando hablamos de números, de “recuentos” de bacterias, asumimos cifras que parecen desorbitadas, sin embargo, no hay que asustarse, ni siquiera es motivo de aprensión, pues la mayoría de éstas son buenas para nuestro organismo, y mantienen a raya a las malas. Se trata pues, de encontrar un equilibrio entre unas y otras.

Además en este estudio, se hicieron otras conclusiones, y es que a pesar de lo que parezca por el titular, no solamente se comparte el microbioma entre la pareja, sino entre todos los miembros de la familia, pues… como se ha podido observar, la coincidencia bacteriana fue mucho mayor, en áreas como las plantas de pies y manos, lo que llevó a pensar que el «modus operandi» de las bacterias para la transmisión son el uso de los elementos comunes en espacio utilizado diariamente por los miembros analizados, de hecho, la zona menos coincidente fueron las caras internas de los muslos de las parejas.

Ésto último también se debe a la diferencia de acidez en las partes íntimas de las mujeres respecto de los hombres, haciendo que la flora propia sea diferente. De hecho, la comunidad bacteriana depende de factores como la acidez, el genoma, la edad, y factores externos como el jabón, la exposición solar y otros factores ambientales.

 

Gracias a estudios como éste, se consigue empezar a entender este tipo de patrones de comportamiento entre los microbiomas de las parejas, pudiendo analizar y estudiar como afectan las relaciones personales al equilibrio bacteriano y además, al sistema propio inmunológico de los individuos.

 

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